Me he quedado por horas leyendo, analizando, pensando, sintiéndome responsable de mínimos detalles y creo que ya no me interesa lo de antes, porque ahora sólo quiero lo de ahora y ésto de ahora es nuevo, mágico; inclusive, me atrevo a ver lo de antes con un caleidoscopio, hasta pareciera romántico. Sí, "qué pobre" pero uno aprende que teñirse los labios de rojo no sirven para matar las malas costumbres. Aún así, me encanta pintarme los labios de rojo... aunque millones de mujeres lo hagan también.
¿Y qué mas dá, si no nos da para más? al menos corrimos mientras pudimos y soñé, que nadie es perfecto y que la justicia divina es sólo una probabilidad en la estadística de la esperanza.
Ya no me duele lo de ayer, no más lo aprendo para no caer. Pero, vivimos en un mar de posibilidades y de probabilidades, todo puede pasar (en teoría) hasta el hecho de reconstruir México y volvernos potencia mundial...
